unicornio

(no subject)

.


   Si alguien está en Madrid este sábado y le apetece un concierto de canciones y relatos cortos en un centro cultural ocupado por la asamblea de Usera del 15M, invitado queda,lo estamos preparando con mucho cariño, y creo que estará bien.


.
unicornio

algo más que materia y psique

.


   He trabajado, en estos dos últimos años, todas las facetas de mi vida y de mi persona... menos una. Una que presiento que me abrirá las puertas a una inmensidad tan grande que asusta, todo lo que he descubierto hasta ahora, que he comprendido, que he sentido... se quedará obsoleto si lo contemplo desde una nueva dimensión, se me caerán los esquemas otra vez... y eso me da un poco de miedo.
   Pero no puedo ignorarlo más, no puedo seguir posponiéndolo, es una necesidad.


.
unicornio

herejías

.


   Palabras...

   Empezaste a escribir sobre mí en cuanto supiste cómo hacerlo. ¿A caso creías que conseguirías definirme encuadrándome dentro de tus conceptos? De las palabras hiciste afirmaciones, de las afirmaciones hiciste normas, y las normas las convertiste en leyes sobre las que construir una eternidad de vidas dirigidas mediante pautas recomendables, todo basado en tus palabras. Ni siquiera estos pensamientos que atraviesan tu imaginación podrían ser más que burdas aproximaciones, borrosas sugerencias de lo que tal vez podrías llegar a imaginar de mí. ¿Sigues pensando que tus palabras serán útiles conmigo? Rezas, inventas credos que delimiten tu fe, me defines para explicarme a otros, razonas cómo soy y por qué, afirmas lo que quiero, lo que me gusta y lo que no y entre toda esa vorágine de palabras crees poseerme, crees tenerme controlado en tu entendimiento.
   Pues yo te digo que por tus palabras creaste sacrificios y chantajes, creaste negociaciones en las que creíste que podrías convencerme, con tus palabras definiste permisos para matar que tú mismo te otorgaste, y con ese permiso mataste a lo único que podría salvarte de tanta confusión. Desde tus palabras mataste lo que no se explicaba si no que se sentía, se vivía, se encarnaba...

   Pero es cierto, te diste cuenta. Una parte de ti se justificaba, presa del orgullo, mientras que otra parte dejó de construirse desde las leyes y aprendió a vivir desde el sentir. Pero ha pasado mucho tiempo, ¿qué haces aún amarrado? ¿Qué te retiene el corazón entre explicaciones lógicas y elecciones sopesadas? Aún sigo esperándote, y entre las palabras no me encontrarás. ¿A quién esperas tú?


.
unicornio

Huelga General 29M

.


   Mañana tenemos jornada de Huelga General. Tengo la sensación de estar haciendo las cosas un poco a medias en lo relacionado con lo político, pero no sé si los ciudadanos tenemos mucho márgen.
   Me imprimí la reforma laboral complata directamente del BOE, pero era imposible leerla y enterarse bien, porque al ser una reforma sobre leyes ya vigentes casi todo son referencias a puntos concretos de esas otras leyes. He visto el telediario y escuchado entrevistas y análisis, he leído manifiestos en contra de la Reforma de, entre otros colectivos, grupos de Pastoral Obrera, creando conflicto dentro de la propia Iglesia entre estos grupos y las "altas esferas", como Monseñor Rouco Varela, que hizo un escrito en contra del manifiesto en contra de la Reforma Laboral (todo es estar en "contra de..."). A su vez, otros obispos han concedido entrevistas declarándose en contra de Monseñor Rouco Varela, por lo tanto a favor del manifiesto de Pastoral Obrera, por lo tanto en contra de la Reforma Laboral...
   En las entrevistas del telediario los partidarios de la Reforma ofrecen argumentos bellísimos que no termino de entender como razón directa de muchos puntos de esa reforma, dicen que el tema del despido es sólo un pequeño detalle de tan amplia reforma, que lo importante son otras cosas que estimulan el flujo económico. Por otro lado los no partidarios de la Reforma Laboral hablan de varios puntos relacionados con el despido y con modelos de contrato "de prueba" que efectivamente no parecen nada buenos ni demasiado relacionados con el problema económico real.
   Si tengo que poner en la balanza todo lo que he visto y leído, secundo la huelga, las manifestaciones y firmo lo que haya que firmar, pero lo cierto es que no me he leído la Reforma ni la habría entendido, de haberlo hecho. El mundo de la política está en una tierra diferente a la mía, y no tengo barco para llegar allí ni profesor para aprender su idioma... ni experiencia para entender que las leyes físicas como la de la gravedad ahí funcionan de otra manera. No creo que debamos quedarnos pasivos, pero me siento con demasiada poca preparación. Tengo un familiar y un conocido que han experimentado el mundo de la política desde dentro, y es vergonzoso cómo los valores, las prioridades y los objetivos allí son todo lo contrario a lo que siempre dicen en los dibujos animados, todo lo contrario... Y contrario también a lo que yo creo e intento transmitir a los chavales que me ven como una referencia (no decisiva, pero referencia al fin y al cabo). ¿Y qué posibilidades tenemos "los de abajo" o más bien "los de fuera" para gritar que el mundo es nuestro, también nuestro, que no es un juego de ajedrez si no un intento de convivir y ser felices compartiendo territorio y vida? ¿Una huelga? ¿Una manifestación? Porque al día siguiente de cualquiera de esos sucesos oigo a políticos desvergonzados haciendo declaraciones ofensivamente cínicas y mordaces que pretenden quitar toda validez a los resultados de las pocas vías de expresión de opinión política que tenemos. Y otros días utilizan temas serios y graves para decir "¿lo ves? tenía razón", cuando ni siquiera está realmente relacionado. Es despreciable.
   No sé cómo estará la política europea dentro de 5 años, pero tengo la ligera sensación de que mis esperanzas de que los valores cambien no van a cumplirse. Cuando surgió el 15m y se cuestionó el capitalismo pensé que había llegado el momento en que la sociedad se estaba replanteando la base de la economía, ésta que depende de que las hormigas consumamos y poseamos. Efectivamente mucha gente la cuestiona y la critica, pero ha dado igual, el momento no se utilizó para replantearnos y reconstruirnos, si no que se intentó salvar el barco a toda costa. Personalmente lo viví como el miedo a nadar.

   En fin, mañana jornada de Huelga General. La gente piensa que es indiscreto hablar de ello, que debe ser "secreto" como el voto. Pero creo que no, deberíamos hablarnos más. Tengo ganas de que alguien me explique que no está de acuerdo con hacer una huelga, y me de argumentos de verdad. Tengo ganas de que la gente hable sin miedo a críticas, si no ¿cómo coño vamos a ponernos de acuerdo?


.
unicornio

No me gustan los egocéntricos

.


   Últimamente odio mucho y me arrepiento mucho,
critico mucho y me arrepiento mucho,
exigo mucho y me arrepiento mucho,
siento poco... y después mucho...
   Hay quien dice que estoy permitiéndome sentir lo que antes no me permitía. Pero, si lo que sale es esa impaciencia ante la gente, esa exigencia, esa crítica mordaz... ¿no podría saltarme esta fase?


.
unicornio

Al teléfono.

.


   De vez en cuando tengo miedo de no quererte, de caer en la cuenta de pronto de que todo esto es un autoengaño sostenido y alimentado por el qué dirán, por cumplir las expectativas que quería ofrecer, por demostrar que tenía razón... me aterra pensarlo.
   Pero entonces nos hacemos reír, nos hacemos sentir  acompañados, comprendidos, amados. Y entonces dices "nos queremos", y no necesito más que oírtelo decir para sentirme aliviada.
   Te creo más de lo que me creo a mí. Me quieres más de lo que te quieres a ti. En el fondo hacemos buena pareja, ¿verdad?


.
unicornio

Vuelta experimental

.


   Creo que si leyera un artículo científico que explicase el proceso por el cual ver series de televisión a un ritmo desenfrenado mengua la capacidad mental, emocional y de expresión, aún así seguiría haciéndolo... como los médicos que fuman. Gracias a lo que escribía desde 2005 sobre cómo me sentía, puedo compararme con la persona que era entonces de una forma exhaustiva. Si utilizo eso para explicarme cómo soy en la actualidad, llego a la conclusión de que lo único que he hecho ha sido cambiar unas estupideces por otras. En este tiempo me he trabajado mucho personalmente (sólo en los dos últimos años), he aprendido mucho de las experiencias vividas, he logrado disfrutar de las personas sin esperar nada concreto de ellas, he exprimido la felicidad de cada encuentro. Antes de todo eso me culpaba de muchas cosas (cosas que me creía realmente), mis razonamientos daban lugar a conclusiones que sólo me llevaban a esconderme más de mis miedos, me castigaba con las mismas estupideces que me habían castigado otros... pero ya no, ahora todo lo contrario. He logrado mirarme de un modo muchísimo más sano, he ido descubriendo mis necesidades emocionales (creo que es la tercera vez que uso esa palabra en lo que va de entrada, ¿es demasiado?) y recolocando mis sentimientos y frustraciones. ¡¡Cuánta sabiduría!! JA. La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Con el amor pasa lo mismo, y con la estupidez también. Antes mi estupidez se expresaba en reflexiones que me torturaban, en preocupaciones que me desvelaban, y ahora que todo eso se ha ido... ¿cómo puede mi estupidez expresarse? Viendo más de 10 capítulos de una serie en un solo día. Soy estúpida.

   Experimento, ahora de una forma consciente, esa transformación temporal interior. Te sumerges en una historia agena, y además ficticia y estupenda, y sientes alegría cuando ríen, congoja cuando sufren y una pena terrible cuando un personaje muere. ¿Será eso que prefiero tomar prestados los sentimientos de otros? ¿Qué sentiría yo sin esa ficción? Agobio por todo lo que tengo que hacer en sólo día y medio, satisfacción de estudiar un temario de algo que me interesa mucho, culpa por ser exigente con los que me rodean, paz al sentirme en los brazos de alguien a quien quiero, frío en los pies (que, durante la serie, se me olvida)... ¿Y de eso me escondo? Bah, qué tontería... Es simplemente la profunda expresión de mi estupidez.

   Aunque echo de menos esa expresión cuando era en palabras. Era una forma de libertad, eran gritos al viento sin que nada pudiera entorpecerme. A menudo esos gritos no me consolaban, pero me hacían ser yo de un modo más firme, no sé explicar por qué. Tenía dentro de la cabeza y del pecho corrientes de calor y de frío, de colores, de olores, de texturas... y no hacía falta pensar apenas, mis dedos hacían "el trabajo sucio" y lo traducían a palabras. Ese tiempo en el que tan enfermos estaban, en el que me dolían los brazos sólo de tener los dedos activos, ese tiempo en el que sufría y luchaba como nunca lo he hecho, contra enemigos invisibles e intangibles. Se supone que estoy enormemente orgullosa de haber llegado a ser quien soy hoy, con todo lo que he vencido. Asuntos sin resolver desde hace tantos años que por fin he comprendido y afrontado, dolores que me dejaban en la cama que hoy me parecen una nube negra lejana, casi mágica. Y tengo que reconocer que tenía los huevos bien puestos cuando me levantaba por las mañanas pensando "hoy es lunes, empieza una nueva semana y haré que sea buena". Me han enseñado que todo lo emocional es relativo, que no me puedo comparar con otras personas, que la medida del dolor no existe, pero me siento estúpida y débil cada vez que me cuesta hacer las cosas, ahora que no siento que me desgarro por dentro, ahora que no sé cómo hacía para controlar el llanto desesperado, ahora que soy feliz con mi vida en mis manos. Ahora me enfrento a facturas de la luz, a un sueldo sin contrato que mengua sin avisar, al frío de una casa construída en el s.XVI, y al miedo de que el hijo de mi novio me odie cuando sepa que no soy "una amiga". Todas estas cosas, así dichas, parece que sugieren: "oh, esto ya son problemas de verdad". Pero es mentira, todo lo contrario. Esto no ataca mi esencia como persona, esto no delimita mis cualidades humanas, ni me define a mí, más allá de encasillarme en una clase social de requisitos ambiguos. Esto son sólo... cosas materiales y poco más.

   Tal vez por eso ya no escribo, porque realmente no hay tanta vorágine de calor, textua, olor, color... Ya no hay desgarro ni vértigo. Ahora estoy yo, ¿y qué podría escribir de ello?


.
unicornio

¿Quién llama a nuestra puerta...?

.


   Toc-toc. Alguien llama a mi puerta. No a la puerta de mi casa, no a la puerta de mi habitación, si no a mi puerta. Toc-toc. Me asomo por la mirilla. Es mi alegría la que llama. Abro la puerta y pasa, mi alegría está conmigo. Se queda cerca sin dejarse agarrar, y yo me río. Sigo haciendo mis cosas, estudio, duermo, tomo el sol. Mi alegría sigue conmigo, cuando la miro me saca la lengua y yo me río. Vuela cerca, y si extiendo la mano la rozo apenas y, resbaladiza, me esquiva y rodea. A veces se esconde, a veces, incluso, se va, pero tarde o temprano "toc-toc": llama de nuevo.
   Toc-toc, y yo abro. Pero esta vez no es mi alegría, es mi frustración. Estoy desconcertada, mi frustración ha entrado y me lo ha desordenado todo. Voy a por el abrigo y encuentro mis sandalias, voy a por mi voz y ahí sólo encuentro una televisión emitiendo las noticias, busco mis lentillas y me choco con mi frustración. "Au", me quejo, y me dedica media sonrisa, sólo media, la otra media le cae encima a mi alegría, que se arruga y se escabulle bajo la puerta, bajo mi puerta.
   Toc-toc. ¿Y ahora? Es Dios quien llama.
   - No puede ser, aún no te toca venir. Hemos quedado mañana a las 4, aún no deberías haber llegado. Tú espérame aquí, espérame... sentado.
   Y Dios se sienta en el columpio que tengo a mi puerta, ¡¡sin mi permiso!! Me doy la vuelta y veo que mi frustración ha vuelto a cambiar todo de sitio. Ahora está discutiendo con mi niñez que, tan ñoña como siempre, la contradice y la persigue por igual. En su descuido las atrapo, las echo fuera y cierro mi puerta bruscamente. Me asomo por la mirilla, Dios sigue balanceándose en el columpio, pero mirándole desde abajo están el miedo y la impaciencia. Si abriera a Dios podrían colarse también, además, aún no es mañana a las 4.
   Tengo una puerta trasera por la que salgo a veces, no lo dudo, en dos zancadas estoy fuera. El campo está verde, verde y de otros colores. Tengo que darme prisa. A mi alegría le cayó media sonrisa de mi frustración, y ahora cuando intenta sonreír sólo puede hacerlo a medias. Entro a buscarla en una amapola. Algo de mi bolsillo se me clava en la pierna, pero no le hago caso, porque debo darme prisa.
   Toc-toc, alguien llama a la amapola. Es mi alegría, me ha encontrado ella a mí. Señala mi bolsillo.
   - Es verdad - le digo -, me molesta, pero no me importa, porque tengo prisa.
   Se mete en mi bolsillo y me voy corriendo. Entro por mi puerta trasera y me asomo a la mirilla. No veo apenas, ya está oscuro. Tengo miedo de que Dios no me espere, estoy impaciente. Pero... qué tontería, Dios siempre espera. Mi alegría está conmigo y mi bolsillo está vacío.
   Toc-toc. Alguien llama en la noche pero no lo oigo porque me he quedado dormida. Estoy soñando con mi columpio, nunca he sabido de dónde cuelga. Dios está en camisón, como el que yo usé para disfrazarme de primavera. Sonríe y se columpia vigilando mi puerta.
   Toc-toc. Me despierto pero tardo en levantarme. Cuando miro no veo a nadie, y mi bolsillo me pesa.


.
unicornio

(no subject)

.


   Fue a la botica clandestina y pidió un frasquito de elixir del amor. De entre las dosis existentes eligió la mayor. 
   La boticaria le explicó:
   - La persona a la que quiera enamorar deberá ingerirlo delante de usted, para que sea a quien vea mientras el elixir hace efeto... ¿Se lo envuelvo en plástico de burbujas?
   - No es necesario, me lo tomaré enseguida. ¿Tiene usted por aquí un espejo?


.
unicornio

¿Quién te llamó "desalmado"?

.


   Dicen que el alma pesa 21 gramos. Esto es porque los médicos han observado que en el momento exacto de morir, el cuerpo de cada persona, sea de la edad, tamaño, sexo, raza, ideología, sexualidad o religión que sea, pierde exactamente 21 gramos de peso. Esto quiere decir que todas las almas tienen el mismo peso y en consecuencia la misma ligereza. El alma de Hitler pesaba lo mismo que la de Gandhi, y la mía pesa lo mismo que la tuya, y la tuya lo mismo que la de cualquier otro. Lo que pasa es que a veces parece que la perdemos, y nos sentimos vacíos, con un espacio en el pecho que, paradógicamente, nos hace sentirnos más pesados. Y es que el alma pesa 21 gramos, pero eleva kilos de carne, piel y huesos... como las hormigas mágicamente levantan saltamontes. Cuando esto sucede, cuando parece que la perdemos, en realidad se agarra a nuestros tobillos y se cobija en nuestra sombra, siguiéndonos de cerca cada paso (es fácil deducir, pues, por qué nos cuesta más caminar). Por eso en los días soleados, en los que la sombra es más visible, es más fácil que el alma nos entre en un cálido cosquilleo desde los talones a la nuca, y vuelva a su sitio, al pecho. También por eso la gente que vive encerrada entre paredes, una vez que se le cae el alma en un descuido, le es difícil reencontrarla y en algunas ocasiones, incluso, acaba siendo roída y arañada por los gatos y los ratones (como los calzones de San José). Sin embargo el alma, en cuanto puede, como antes decía, se desliza hacia arriba como una burbuja en el agua. ¿Y cómo puede ser, si pesa nada menos que 21 gramos? Pues por su bajísima densidad, ya que su tamaño es tan grande que, en proporción, pesa menos que el aire, que cualquier gas, incluso menos que el vacío mismo. El alma, por definición, es inmensamente grande, y quiero recordar que esto no depende de la edad, tamaño, sexo, raza, ideología, sexualidad, religión o del número de genocidios que hayas realizado, tu alma es más grande, incluso, que eso.
   Es curioso que algo tan grande quiera cobijarse en el pecho, tan dentro del cuerpo. Es porque ahí, al lado del corazón, le es más fácil llegar a nuestros pies, para conducirnos a los lugares adecuados; al mismo tiempo que llegue también a nuestros ojos, para que podamos ver la realidad que nos rodea; al mismo tiempo que pueda llegar a nuestras manos, para ayudarnos a levantar lo que se haya caído, con esa ligereza que el alma contagia; sin dejar de llegar a nuestros oídos y nuestra boca, pudiendo así nosotros escuchar lo que otras almas gritan desde lo más profundo de otros pechos, y respondiendo burbujas de aire que eleven otros cuerpos.
   El alma pesa, exactamente, 21 gramos. Parece poco, pero a veces 21 gramos valen mucho o cuestan mucho. Hay cosas que se venden por gramos, en frasquitos muy pequeños. Y a veces llevamos tanto peso encima que, al no poder cargar con todo, dejamos unos gramos de alma para poder llevar unos gramos de otras cosas. Pero eso es una falacia: cuantos más gramos de alma dejamos para cambiarlos por otras cosas, más alma llevamos arrastrando en los tobillos, y más cuesta caminar... todos lo sabemos.
   En la medida en que nos desprendemos de gramos pequeños, así vamos dejando espacio al alma en el pecho, junto al corazón, y así vamos haciendo nuestra carne, piel y huesos más transparentes para ella (siendo, de este modo, menos burros y más valientes). En la medida en que nos vamos haciendo más transparentes, vamos dejando que nuestra alma sea quien vea, escuche y hable a otras almas, por muy encerradas o arrastradas que estén. En la medida en que nuestra alma va hablando y viendo a otras, más nos lleva, eleva y conduce y más nos moldea para darnos la forma que necesitamos tener para encajar en el hueco que tenemos en este enigmático mundo que deforma, rompe y endurece.
   Pero abandonarnos de ese modo es tan difícil...


.